La estrategia de señuelos británica en la II Guerra Mundial para engañar a los bombarderos alemanes
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Desde ‘bulliciosos’ aeródromos y fábricas falsos con iluminación artificial hasta incendios intencionados de gran magnitud que simulaban ciudades y pueblos en llamas. Gran Bretaña utilizó una compleja estrategia de tretas durante la Segunda Guerra Mundial para engañar a los pilotos alemanes y conseguir que bombardearan campo abierto en lugar de alcanzar objetivos clave.
Estos sitios señuelo, que comenzaron a construirse en 1940, habían quedado prácticamente olvidados hasta que un equipo liderado por investigadores de las Universidades de Keele y Londres los ha estudiado recientemente, según explican en un artículo publicado en la revista Journal of Conflict Archaeology.
Operados por un puñado de soldadosLos espacios ‘fake’ a menudo eran operados por equipos formados por un puñado de soldados desde búnkeres construidos con ladrillos que intentaban activamente atraer a los atacantes nocturnos alemanes para que arrojaran sus bombas sobre ellos creyendo que estaban aumentando la destrucción ya infligida en las infraestructuras británicas.
Los arqueólogos analizaron los restos de tres emplazamientos en el norte de Staffordshire, construidos entre agosto de 1941 y abril de 1943 siguiendo las direcciones de las ondas de radio alemanas (usadas como navegación en la primera parte de la guerra).
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Fotografía del exterior del refugio de control (c), base de hormigón de una lámpara eléctrica (d) e imagen de 360° del interior otro refugio de control (d)
Journal of Conflict ArchaeologyLa idea era desviar a los bombarderos de los objetivos industriales de alta prioridad en el área de Stoke-on-Trent. Estos puntos de interés incluían la mina de carbón Wolstanton, la empresa Shelton Iron and Steel Works, la fábrica de neumáticos Michelin, el aeródromo Meir y el centro de producción de municiones Radway Green.
Los sitios examinados formaban parte de los hasta 237 emplazamientos de “fuego especial” (apodados Starfish) que protegían 81 pueblos y ciudades y también funcionaban como “sitios QL”, donde las tripulaciones habrían utilizado fuegos controlados y efectos de iluminación como luces de fábricas, locomotoras y vehículos en movimiento para simular objetivos en llamas y actividad industrial.
Lee tambiénLos investigadores han estimado que se lanzaron alrededor de 968 toneladas de bombas alemanas sobre estos señuelos. “Mediante fuegos y luces controladas, engañaron a la Luftwaffe para que lanzara sus bombas sobre áreas relativamente deshabitadas, en bosques y en el campo, lejos de sus objetivos previstos”, explica el doctor Kris Wisniewski.
En dos de los sitios aún quedan búnkeres de control bien conservados, construidos con ladrillos, cada uno con dos habitaciones: una sala de control a la izquierda que tendría un teléfono, interruptores mecánicos, litera y trampilla de escape, y la habitación a la derecha que albergaba generadores eléctricos que alimentaban todo el lugar.
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Método de señuelo a través de un incendio simulado en una ubicación desconocida. Probablemente se trate de un fuego de tipo “petróleo hirviendo” o “goteo de carbón”
Journal of Conflict ArchaeologyLos restos de losas de hormigón en el suelo para los generadores todavía estaban presentes en ambos espacios, junto con bases de estufas en las salas de operaciones para mantener calientes a los equipos. También se encontraron cámaras de expansión y tuberías bien conservadas diseñadas para proteger a los soldados de las ondas expansivas de las bombas.
Los muros originales de protección contra las explosiones que separaban los edificios todavía estaban en su lugar, y los expertos también descubrió los restos de cortinas opacas clavadas en los marcos de las puertas de madera, plataformas para lámparas, cableado eléctrico antiguo, salidas de escape para generadores, túneles de ventilación y restos de un conjunto de escaleras colocadas debajo de una escotilla de escape.
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Ubicación de algunos de los objetivos que los británicos querían proteger de los bombardeos alemanes
Journal of Conflict Archaeology“El ingenio de estas defensas muestra cómo los británicos respondieron inteligentemente a la amenaza de un ataque total por parte de la Luftwaffe, que trasladó sus ataques de los aeródromos a las principales áreas industriales y ciudades”, dice el historiador militar Peter Doyle.
“Al igual que había sucedido en la Primera Guerra Mundial, la teoría era que los incendios en los sitios de señuelo se iniciarían después de que una primera oleada de bombarderos hubiera atacado su objetivo, con la esperanza de que las siguientes oleadas se sintieran atraídas por el engaño. Los prisioneros de la Luftwaffe indicaron que tenían órdenes de añadir más bombas incendiarias a cualquier fuego que vieran”, añade.
Evitar las conmociones cerebralesLos investigadores utilizaron drones, equipo láser LiDAR terrestre, conjuntos de datos geofísicos e imágenes de cámara de 360 grados para estudiar, fotografiar y preservar digitalmente los sitios para las generaciones futuras. “Muchos de estos sitios construidos a toda prisa todavía permanecen en pie en diversos estados de conservación, pero han sido ignorados y olvidados desde el final de la guerra”, apunta el doctor Jamie Pringue.
“El descubrimiento de los cimientos de la cámara de expansión muestra cómo, incluso en tiempos tan desesperados, los diseñadores del sitio todavía eran conscientes de lo peligrosos que eran estos puntos señuelo para los soldados que los manejaban y trataron de darles mejores oportunidades de sobrevivir a las conmociones cerebrales de las explosiones de bombas cercanas que esperaban atraer”, concluye.
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