Europa relaja obligaciones corporativas y presenta plan de reindustrialización
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Europa es sencilla. Éste es el mensaje que la Comisión Europea quiso transmitir el miércoles 26 de febrero al presentar simplificaciones regulatorias para las empresas. Europa también es un gran continente industrial centrado en las tecnologías limpias. Y para convencer a los inversores, la Comisión presentó ese mismo día un gran número de medidas de apoyo a las empresas.
"En los últimos años hemos creado muchas obligaciones, a veces redundantes", reconoció el comisario Stéphane Séjourné al presentar estas medidas. "Queremos demostrar que Europa es un continente donde es bueno hacer negocios, y que sabe reformarse sin motosierra", añadió, en alusión al presidente argentino Javier Milei y a Elon Musk, responsable de reducir drásticamente el gasto de la administración estadounidense con su Departamento de Eficiencia Gubernamental (Doge).
En cuanto a las medidas de apoyo, la Comisión anunció la creación de un banco de descarbonización, que podría recaudar hasta 100.000 millones de euros. Ayudará a los sectores electrointensivos (acero, aluminio, cemento) a pasarse a energías limpias. La Comisión también "introducirá criterios de sostenibilidad y preferencia europea en la contratación pública" para apoyar la demanda de cemento y acero verdes.
Europa quiere “proteger la economía del continente”Este punto da la medida de la revolución mental que está en marcha en Bruselas. Ante la competencia china, pero también ante el riesgo de quedarse atrás de Estados Unidos, Europa ha decidido reforzar su posición. Ahora se supone que dará preferencia a las empresas europeas, alejándose de la era en la que la Comisión garantizaba principalmente la libre competencia.
La Unión Europea también invertirá para reducir el precio de la energía, cuyo coste es dos o tres veces mayor en Europa que en Estados Unidos. Y para aumentar aún más la competitividad, desarrollará compras conjuntas de materias primas críticas (litio, cobalto).
"La UE tiene muy poco crecimiento. "Lo que presentamos hoy es un plan de reindustrialización que tiene como objetivo proteger y hacer crecer nuestra economía", dijo el comisario holandés, Wopke Hoekstra.
La Comisión revisa los umbrales de solicitudPara convencer a los inversores, la Unión Europea también está reduciendo las obligaciones impuestas a las empresas. La Comisión anterior había adoptado, tras diez años de trabajo, una serie de textos: la Directiva sobre información de sostenibilidad corporativa (CSRD), el deber europeo de diligencia (CS3D), un reglamento sobre taxonomía verde y un mecanismo de ajuste en frontera del carbono.
Las organizaciones empresariales del continente denunciaron la nueva carga administrativa que les supone. La Comisión está revisando los umbrales de solicitud y el número de datos a recoger: por ejemplo, solo las empresas con más de 1.000 empleados tendrán que publicar un informe sobre su sostenibilidad, lo que exime al 80% de ellas.
En cuanto a la Directiva sobre el deber de diligencia, las empresas ya no estarán obligadas a analizar la actividad de toda su cadena de valor. Su responsabilidad se limitará a sus proveedores de primer nivel. Ya no tendrán que hacer este análisis cada año sino cada cinco años.
En el caso del impuesto fronterizo al carbono, estarán exentos todos los pequeños exportadores (menos de 50 toneladas al año), es decir el 90% de ellos. "El mecanismo seguirá siendo eficaz porque el 1% de los exportadores son responsables del 99% de las emisiones de carbono", explica un funcionario de la Comisión.
Se mantiene el objetivo de desarrollo sostenibleLa UE intenta así convencer a la gente de que no está abandonando sus objetivos de desarrollo sostenible, sino que simplemente está revisando su implementación. "No estamos cuestionando el 'pacto verde', no es un paso atrás. "Pero estamos poniendo en marcha mecanismos para que nuestra industria sea más competitiva, para tener empleos de calidad en Europa", insistió Teresa Ribera, número dos de la Comisión, responsable de la transición energética y principal artífice de este plan.
En el vocabulario de la Comisión, esta serie de medidas de simplificación se denomina "Ómnibus". Él es solo el primero. La Comisión tiene previsto introducir cuatro más este año para seguir simplificando la vida de las empresas.
Se estima que este primer tren podría permitir a las empresas europeas ahorrar 6.000 millones de euros cada año en costes administrativos. Sin embargo, estas medidas tendrán que pasar por el Parlamento Europeo.
La Croıx