La electricidad nunca ha sido tan cara en febrero en Alemania. Nuevo Gobierno apuesta por volver a los combustibles fósiles
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Las alarmas empiezan a sonar en Alemania, donde los precios de la electricidad han alcanzado niveles récord para el mes de febrero, alcanzando una media de 128 euros por megavatio-hora, debido en gran medida a una reducción de la generación eólica, informa Bloomberg, citando datos de Epex Spot SE.
Esta cifra significa que el costo de la energía en el país superó al de cualquier otro febrero hasta el momento. Se trata también del precio más alto registrado en la mayor economía de Europa este invierno, superando incluso los máximos históricos de las crisis energéticas de 2022 y 2023.
Sin embargo, los analistas esperan que la generación solar comience a recuperarse en los próximos meses y ayude a reducir los precios en los mercados mayoristas. Este aumento inusual llega en un momento en que las elevadas facturas de electricidad son una preocupación importante tanto para las familias alemanas como para las grandes industrias de la mayor economía de Europa.
La baja producción de energía eólica este invierno en algunos países europeos ha puesto de relieve la necesidad de aumentar la producción de energía renovable, especialmente en Alemania, donde el impacto de los altos costos de la energía ha golpeado duramente la economía y provocado cambios políticos en el país.
En diciembre, los valores del mercado superaron la barrera de los 1.150 euros por MWh, según datos de la plataforma Epex Spot. Lo mismo ocurrió en algunos países y regiones vecinos, como Dinamarca, los Países Bajos y el sur de Noruega.
En Europa central y norte, este fenómeno de altos precios de la energía se explica por la reducción de las horas diarias de luz solar (con la proximidad del solsticio de invierno), asociada a un apagado de los aerogeneradores debido a la falta de viento en los países del centro de Europa. Esto ha llevado a Alemania y a sus vecinos a tener que recurrir al gas natural para producir electricidad en centrales térmicas, en cantidades superiores a las observadas desde el pico de la crisis energética en 2022.
A esto se suma el hecho de que otros países de la región, como Suecia y Austria, se encuentran en una situación muy similar y no pueden compensar la falta de producción eléctrica en Alemania.
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